El utópico suicidio virtual

Suicidio Virtual

Por cuestiones equis (X) esta semana pensé en el suicidio… Suicidio virtual! (Suspenso). Hace casi dos años me salí de Facebook y de alguna forma respiro aliviado. Una red social que consumía mi vida de una forma dramática. El celular era clave en esta fagocitosis… O facebookcitosis.(Cuack! :-/ ). Todo el tiempo llevamos el teléfono encima, la comunicación: el esquema globalizador!.

El teléfono nos salva en situaciones de emergencias. Nos brinda movilidad. Podemos saber a que hora pasan los colectivos (buses), si hay un taxi cerca, si tu familiar está en su casa para no hacer un viaje en vano. Organizamos reuniones, fiestas, re encuentros. Es también parte de una oficina móvil. Nos llaman por trabajo, leemos emails, tenemos recordatorios de la reuniones importantes del día y manejamos los horarios de los vuelos en avión, tren u ómnibus. Estamos conectados… Y de una forma que nadie imaginaba hace 50 años. Este es el famoso mundo globalizado que hablaba mi profesora de economía en la secundaria. El futuro llegó hace rato! («Todo un palo», Patricio Rey 0_O).

Y como toda cuestión en la vida tiene sus pro y sus contras. Ojo, aquí y ahora no saldrá mi pequeño anarquista interno a pedir que rompas el televisor contra la pared y huyas hacia el Himalaya. Si es tu decisión OK, y manda fotos. A lo que me refiero es al exceso de comunicación, al extremo hacia donde vamos. Porque después de todo son los extremos los perjudiciales.

En el teléfono tengo Whatsapp con el grupo del trabajo, el de Kung Fu, el del trabajo pero más reducido, el reducido del reducido del trabajo, uno que comparto con solo dos de mis amigos, uno para encuentros… en fin… Tengo también twitter, dónde aparte de notificarme quién me favoritea (fav!) o retwittea… o follower..eaaa! (Toda terminología twittera!) también me da recomendados o me avisa cuando dos o más contactos siguen a un tercero o lo citan (retwiiittt). En fin, ustedes me entienden. Es que hasta hace tiempo solo existía Facebook!, y era por Internet. Ahora tenés 20 000 000 (veinte millones) de redes sociales que entran a tu vida sin hacerte notar que lo son. Algunas sirven para la productividad (bue… ) y otras no, pero todas hacen que tu vida social se base en la red. En algún punto te convertís en un stalker (un fisgón). Porque esa es otra cara de esta «globalización», de esta masificación de la comunicación, revolución, acción y todo lo que termina en ción. Terminas espiando a tu ex novia (porque la vida no te hace sufrir lo suficiente), a la mina que le tira onda a tu novio, a los ex de tu novia que son todos «selfies-guy » y se traban para las fotos, a tu jefe que twittea cuando pasea en la playa y hace asados obscenos en su casa de fin de semana… y tu vida se esfuma atrás de la nube que te muestran tus contactos. Porque ojo, esa no es su vida. Mucho dista de serlo, pero por un momento… las redes sociales te convencen de eso. Fracciones de segundo, horas o meses… engaño al fin.

No me gusta!
No me gusta!

En este punto creo que ya no necesito explicarte mucho más acerca del suicidio 2.0. No es algo nuevo. Mi tía juraba que jamás iba a tener correo electrónico, hace 10 años atrás. Se negaba a ver mis fotos subidas en geocities porque no eran «reales». Ella quería papel. Hoy es la primera en felicitarte por facebook en tu cumple. Y ahora es cuando pienso que tan errada no estaba. Llegas a una reunión y la gente ya no se mira a los ojos, pende de sus móviles. Tus fotos jamás van a ser impresas, nunca. Están destinadas a verlas tras un vidrio y el amigo que no ves hace tiempo lo seguís en facebook, para que ir a su casa?.

Cómo hago para salir de esto?

Bueno, ahí está la cuestión. Seguramente llegaste a este post a través de Internet. Twitter, G+ o Whatsapp… y ahí el centro de la discusión. Cómo cerrar Twitter si es el feedback que tengo con vos?, como cerrar whatsapp si es la única forma de comunicarme con mi amigo rasca que no carga crédito en su teléfono móvil. Esa es la decisión.

Si en este punto y planteándote todo esto estás decidido a alejarte de todas las redes sociales que puedas y volverte un tipo libre!!! (Fiuuu, que definición más fuerte). Puedo acercarte una herramienta que, si todavía funciona, puede darte una solución.

Suicide Machine

http://suicidemachine.org/

Imagino tu cara en este momento. Bueno, la de la mayoría. Esta es una app que pasándole tus credenciales de inicio de sesión de tus redes te elimina de la red. Hasta el momento soporta la mayoría de las redes sociales. Tiene tips para no figurar en google y otros buscadores. Es una muy buena opción. Por el momento no acepta Whatsapp ni Badoo (Naaa, en serio tenés badoo? – L!). Bue, es una herramienta solamente. De todas formas si tenés ganas de salir vas dedicarle un tiempo a hacerlo. Cada red social tiene su forma y apenas son un poco rebuscadas.

Conclusión

Suena cada vez más utópico salir de las redes sociales. Internet hoy hace que tu vida sea más cómoda y eso es lo que el ser humano busca desde la invención del fuego: Comodidad. Esa comodidad tiene un precio. Todo en extremo es malo, lo sabés y es así como ahora comienza tu tarea. Evaluá, fijate hasta donde querés ceder para estar comunicado. Pensá si stalkear a tu jefe o a tu ex te hace bien, te beneficia. Seguís diarios online?, es solo para comunicarte?, necesitas las alertas del correo de la empresa los domingos en el parque?. Bueno, eso también es decisión tuya, se llaman límites. Poné tu meta, equilibra tus principios y no te vayas a los extremos.

Yo aún lo estoy evaluando pero…si de repente ves que desaparezco de tus contactos de Whatsapp o G+, si ya no te sigo en twitter o mi Linkdedin quita el mail y pone un teléfono fijo no te asustes, estoy viendo el sol más seguido. 🙂

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