Ciudad BUGViveza Argento
Ciudad BUG
Viveza Argento

 

    Estas esperando en la cola del banco y aparece una señora embarazada. Avanza salteando la fila hasta llegar a la caja, paga y se va, todo en 15 minutos. 45» después salis del banco.

  • Entrada a la cancha, todo cerrado imposible de entrar. Venís preparado, solo 30 minutos antes del ingreso te pones un ambo blanco y pasas entre los policías por la entrada principal como enfermero.
  • La policía frena un tipo sin casco, le pide los papeles, este saca la billetera, el documento y 30 pesos. Se va sin más!.

No son cosas locas, las vivis a diario, en todas partes. En argentina les decimos «Vivos», en otra parte del mundo les dicen «Argentinos». Fuera de broma es algo que tenemos muy dentro nuestro. Existen muchas variedades pero todos iguales, ven agujeros dónde otros no ven nada. El termino ingeniero social los define, pero también los define la palabra «Hacker», o «Estafador» o «Un tipo despierto».

La Ciudad, el país y el mundo están llenos de estos baches!.

De cualquier forma, a lo que quiero llegar es a la capacidad de esta gente que bien podemos ser vos y yo todos los días  de encontrar esas «trampas». Cómo llegamos a eso?. Quizás es la pobreza, o las limitaciones. Es cómo surge una idea en un inventor. Ese tipo que cansado de las velas, cera, mugre se pone a fabricar una luz barata y sin residuos. (El amigo Thomas Alva) o el simple anónimo que molesto por los mosquitos se le ocurrieron los mosquiteros en todas las ventanas.

Las motivaciones pueden ser variadas pero el fin es el mismo, descubrir o inventar algo. Es pensamiento lateral en su estado más puro.

Es lo que distingue al Argentino del resto del mundo, pero debemos saber que no somos propietarios de esa sabiduría práctica.

Me queda en la cabeza la historia del Argentino que fue a estudiar a Inglaterra, dónde el gas se dosifica con monedas en una especie de «medidor pago» en la entrada de la casa. Dicen… la mitología urbana y las lenguas sabias de la calle, que dicho Argentino inventó una manera de eludir el pago de esta moneda y tuvo gas durante toda su estancia en el lugar. Los de la empresa del Gas iban todas las mañanas a retirar las monedas y nada. Sabían que el «flaco» estaba haciendo fraude pero por más que desarmaran el medidor y buscaran con mucho esfuerzo no podían encontrar la trampa. Mil veces revisaron medidores, mil y una lo cambiaron pero nada, no podían dar con el ardíd.

Un día, reza la historia, apareció un funcionario de nivel en la casa de este compatriota y se sentó a hablar. Le ofrecieron gas gratis de por vida si le decía cómo lograba manipular el medidor (La cosa era evitar que el fraude se sepa y todos comiencen a disfrutar Gas gratis). El argentino fue a la heladera y sacó una cubetera hecha a mano y le mostró un molde perfecto de monedas, las mismas que usaba el tazador. Las monedas de hielo tenían el peso mismo y la medida exacta de las reales con la ventaja de que al otro día se derretían y no dejaban huellas de haber estado en el medidor. Gas de por vida!.

Cómo esa hay miles de situaciones diarias.

Contame la tuya 🙂

 

Por Jeremías Palazzesi

Solucionador de Problemas Senior!. No podés con algo?, probá conmigo!

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