Ser héroe

Se encuentra tomando un té con su mayordomo cuando el cielo nublado se ilumina. Miradas cómplices tintas de seguridad y preocupación, la ciudad lo necesita. Corre al piano y toca esos acordes disonantes que abren la puerta a su lugar más oscuro, su habitación secreta dónde se viste de noche y sale a combatir el crimen. Otro loco más en la ciudad.

Irrumpe en la escena destrozando al villano a puño limpio, jugando con su destreza y su intelecto superior. La niña corre peligro, es su vida o la suya. No hay lugar a duda, tampoco es una decisión. Él ya no toma esas decisiones hace mucho, sabe que la niña tiene toda una vida por delante, será madre quizás, o una mujer de bien. Tal vez luche por los derechos de los ciudadanos o pelee guerras contra la injusticia… de cualquier forma es la niña la elección óptima. La salva!, la noche termina bien.

Se cambia las mayas, y sale a despejar la mente, pasa por un supermercado a comprar leche. Hasta los murciélagos se alimentan. Una señora en la fila con una bebé en brazos; le cede el lugar. Una anciana con problemas al caminar; también le cede el lugar. …Un chino tuerto… otro, un padre con un niño muy travieso, una chica que le guiña un ojo, un señor con sobrepeso, un hombre con un dedo más corto que el otro, una mujer chueca, dos niños esperando a su mamá, una señora anciana que lo mira feo, un viejo con gorra, un pibe con un palito, una mujer fea… las 2 de la mañana. De dónde sale toda esta gente?. Cuando llega a casa la leche esta tibia… de tanto tenerla en la mano. No la bebe, se acuesta a dormir. __Señor!, __Señor… la señal en el cielo!. Abre un ojo luego otro, miradas cómplices, desdén… piano, acordes a correr… otra vez!.

En cierta forma en mi casa fuimos criados para ser solidarios con todos. A valorar lo que tenemos por sobre el resto; que hay gente que la pasa peor, que no tiene lo que nosotros. Si bien no todos sufren pesares por fortuna, muchos si y necesitan ayuda. Obvio, los hay que sufren por desdén y esos yo creo merecen menos atención.

Vivir estas costumbres en casa, los exploradores (gran entidad para niños) y muchas enseñanzas cristianas hicieron que preponderara siempre los demás antes que uno. Algo que en condiciones extremas puede convertirse en alguna especie de ascetismo. (No por el negarnos a nosotros sino porque al dar todo… nos quedamos sin nada). Es ahí dónde debe sonar la alarma. ¿Cuándo vale más el prójimo que uno mismo?. ¿Cuándo estoy perdiendo o cuánto por el bien común?.

El mensaje de este post sería algo como: Hay que ser un poco egoísta!. Si si, no está errado. Estoy tratando de llegar a ese punto. Al punto en el que te preocupa la familia pero no por eso dejás de ser vos, de trabajar las horas que corresponden, ser responsable pero no que te pasen por arriba y hagas más de lo que debes sin rédito, solo por ayudar, por dejar una imagen. El mensaje no es esperar siempre algo a cambio. Cabe aclarar que nada tiene que ver esto con ser proactivo o no colaborar sino saber valorarse uno mismo. La proactividad es la que hará que crezcas en tu trabajo pero todo dentro del margen laboral correspondiente. Ayudar desinteresadamente es algo bueno y muestra quién realmente sos, tampoco dejar de hacerlo es el mensaje.

A veces uno tiene que darse prioridades y de eso trata. Ser egoísta un poco, invertir en uno mismo, pensar a futuro, estudiar, crecer, darse algunos gustos y por supuesto, no descuidar la familia, el trabajo. Crecer uno como individuo, no quedarse en la mediocridad. Cuando uno crece los que lo rodean ven la necesidad de crecer también. Cuidar la imagen, la salud, invertí en gimnasia, estudio y vas a ver como aumenta tu productividad. A la larga está la familia, el legado y a la corta estás vos haciendo crecer tu legado.