Músculo

Una de esas noches entre semana, antes de dormir, leí un artículo que mencionaba la fuerza de Voluntad como un músculo. La idea pasó sin pena ni gloria y proseguí mi lectura sin meditar en nada… obviamente Morfeo tenía otra idea conmigo y tuve sueños en donde fallaba constantemente. Esos sueños que a pesar de narrar una situación ficticia te tocan haciéndote ver que, no en todo pero en mucho, estás fallando. Así retomé inconscientemente una idea que consciente había descartado.

Si bien no figura en los libros de Anatomía, la voluntad es un parte de nuestra musculatura. Es el músculo que más cuesta ejercitar (Señores… efectivamente más que los gemelos y los abdominales). Cuesta levantarse temprano, cuesta bajar esos 5 kilos que tenemos de más, cuesta ponernos a estudiar… cuestan mucho más que levantar 60kg de pecho en press banca. Cuesta mucho más porque no estamos acostumbrados a ese tipo de ejercicio.

Voluntaria!!!

Voluntaria!!!

De esta forma no me quedó otra opción que comenzar a entrenar el músculo más olvidado. Ojo!!!. “Comenzar a entrenar”, no que lo haya logrado dominar!!! (Esta es la parte en la que me doy un changüi y me hecho un toque para atrás justificando un posible fracaso.) Comencé mi entrenamiento y quiero pasarte los pasos que estoy metiendo a fin de fortalecer mi “Voluntad”

  1. Definir un objetivo a corto plazo de forma claríiiisma!
    Fundamentalmente (y es por eso que lo pongo primero) empezar levantando el peso que nos quede cómodo y no pretender el primer día 100 kg en los hombros. Por ejemplo: Acostarme de domingos a jueves a las 22hs. No es algo lo bastante complejo ni difícil de realizar (subjetivamente puede variar) y es una meta clara. Qué es una meta clara?. Que a fin de semana uno pueda fácilmente definir el grado de éxito o falla que hallamos tenido.  “Esta semana solo 3 días pude lograrlo” o.. “Esta semana solo me faltó un día para triunfar”.. o porqué no un… “Meta fácil lograda con éxito, vamos por más”. Objetivos claros, éxito fácilmente medible. 🙂
  2.  Revisiones periódicas
    Cómo en un GYM de los buenos, donde cada 15 días te pesan y controlan el peso que estás levantando, en esta tarea uno debería controlarse regularmente y evaluar el porcentaje de éxito/falla que haya tenido. De esta forma podemos localizar errores y vencerlos. “Esta semana no pude porque me tuvieron más en el trabajo”… o “Esta semana me di cuenta que a esa hora no llego por el tráfico”… y en ese control podemos adaptar las exigencias a la realidad. De esta forma mantendremos la meta en el nivel que podemos manejar.
  3. Agregar objetivos paulatinamente
    Si realmente se te dan estas cosas podés intentar agregar varias tareas y entrenar tu voluntad a lo campeón. Si por otro lado, sos más parecido a mi, deberías agregar metas de a poco y en lo posible una vez logrados éxitos parciales en las anteriores. La idea es no matarte y lograr hacer realmente fuerte tu músculo de poco, como cualquier otro músculo..

La idea está clara. Pilas, a no aflojar!. A entrenar fuerza de voluntad.

Podés fallar, como podés pagar un mes de GYM y no ir pero un fracaso no es derrota. Lo importante es no detenerte y seguir probando.

Quién sabe, en unos meses la fuerza de voluntad puede ser tu músculo más entrenado.